El envejecimiento es parte da la vida. No hay que olvidar que somos naturaleza y así como una planta nace, da su flor, su perfume, se marchita y muere, nosotros también seguimos el mismo proceso. Pero si a esa planta se la riega y se la cuida, vivirá y mantendrá su belleza por más tiempo. ¿Por qué no hacer lo mismo con nosotros?
Periódicamente aparecen artículos informativos dando cuenta de nuevos hallazgos para retrasar el envejecimiento y mantener equilibradamente la salud. Se han hecho descubrimientos notables en este campo. Sin embargo, es curioso comprobar que muchos son idénticos a los hechos por los yoguis hace miles de años.
Algunos científicos creen que la vejez es una enfermedad o un conjunto de enfermedades y que las causas que aceleran este proceso son el esfuerzo y la tensión, la falta de ejercicio, la eliminación incompleta que provoca el envenenamiento crónico, la presencia de gérmenes extraños en el organismo y finalmente la destrucción de ciertas células vitales.
Los antiguos yoguis, conocedores de estos hechos, desarrollaron técnicas con el fin de afrontarlos: para relajar la tensión, para mantener el cuerpo libre de infecciones, para purificar el organismo mejorando su eliminación, hasta para renovar las células por medio del control de la respiración y el poder de la mente. Sabían que los medios para retrasar el envejecimiento eran sus propios cuerpos.
Sin duda que si se comienza en la juventud con estas prácticas existen más posibilidades de disfrutar una vejez saludable. Como decía un hombre al borde de cumplir cien años: “Yo no soy viejo, tengo juventud acumulada”.





