“Come miel porque es buena”

Desde el consejo de Salomón hasta nuestros días


Daniel Larson

De los beneficios para la salud gracias al consumo de la miel han comentado griegos, romanos, textos védicos e islámicos y las cualidades curativas de la miel fueron mencionadas por filósofos como Aristóteles y Aristógenes. Más atrás en el tiempo, según la Biblia, el rey Salomón dijo: “Hijo mío, tú come miel porque es buena”. Por algo será… Entonces conviene recordar, incluso conocer si no lo sabemos, algunos datos de este noble producto proveniente de la actividad siempre agradecida de las abejas.

La miel contiene altos niveles de monosacáridos, fructosa y glucosa, es decir alrededor de 70 a 80 por ciento de azúcar, lo que le da su sabor dulce, mientras que minerales y agua constituyen el resto de su composición.

Por sus propiedades antisépticas y antibacterianas la ciencia moderna le reconoce, entre otras cualidades, aplicaciones útiles en el tratamiento de heridas crónicas. Y entre el abanico de mayores aportes saludables de la miel se encuentra por el ejemplo el hecho de que puede prevenir el reflujo gastroesofágico, así como en solución de rehidratación en niños y lactantes con gastroenteritis también provoca sensibles mejoras. En este caso, se ha comprobado que la miel acorta la diarrea bacteriana y se evalúa como sustituto de la glucosa en la solución de rehidratación oral que contiene electrolitos.

Una revisión publicada recientemente indica que la miel puede ser capaz de ayudar a curar las quemaduras. En dicho estudio el autor principal afirma que “la miel tópica es más económica que otras intervenciones, en particular los antibióticos por vía oral, que a menudo se utilizan y pueden tener otros efectos secundarios perjudiciales”.
Otras investigaciones sugieren que la miel puede ser útil en la reducción de las alergias estacionales.

En el campo de las infecciones, científicos del Centro Médico Académico de la Universidad de Amsterdam informaron que la capacidad de la miel para matar las bacterias se encuentra en una proteína llamada Defensina-1, en tanto que un estudio publicado en la revista Microbiología reveló que un determinado tipo de miel es eficaz en el tratamiento de infecciones de heridas.

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La doctora Rowena Jenkins y sus colegas de la Universidad de Gales informaron que dicho elemento mata las bacterias mediante la destrucción de las proteínas bacterianas clave. Jenkins concluyó que estas virtudes han sido reconocidas por lograr la cicatrización de heridas y propiedades antibacterianas durante algún tiempo. “Pero la forma en que actúan –señala– todavía no se conoce. Si podemos descubrir exactamente cómo la miel de Manuka inhibe la MRSA podría ser utilizada con mayor frecuencia como un tratamiento de primera línea para las infecciones con bacterias que son resistentes a muchos antibióticos disponibles en la actualidad”.

Además, esta miel puede incluso ayudar a revertir la resistencia bacteriana a los antibióticos, según un estudio presentado en la Sociedad para la Conferencia de Primavera de Microbiología General en Harrogate, Reino Unido.

Asimismo, un estudio publicado en la revista Pediatrics reveló que los padres de niños con infecciones en las vías respiratorias superiores (IVRS) calificaron mejor a los productos de miel que el extracto de silan (placebo) para el alivio sintomático de la tos nocturna de sus hijos y de la dificultad para dormir. Es decir, la miel puede ser un tratamiento preferible para la tos y la dificultad para dormir asociadas con las IVRS en la infancia.



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Stanislav Kondratiev
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