Hacia la conciencia a través del cuerpo

ATB, un programa para el autodescubrimiento, creado por Aloka Martí y Joan Sala

 

 

 

Silvia Velando

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En julio de 1992 Awareness Through the Body (ATB) empezó en las escuelas de Auroville, ciudad experimental al Sur de la India avalada por la UNESCO, como un programa para ayudar a los niños a aumentar su capacidad de atención, concentración y relajación, y fomentar la autoconciencia y la responsabilidad. Actualmente el programa se ofrece tanto a niños como a adultos. Con motivo de la realización en Barcelona de un ciclo de formación de ATB en mayo próximo, a cargo de Aloka Martí y Joan Sala, sus creadores, dialogamos con ellos.

 

-¿Cómo entrasteis en el tema del movimiento o la danza, y cómo impactó eso en vuestra relación con vuestro cuerpo?

 

Aloka: Mi trabajo con el cuerpo empezó con la práctica del hatha yoga cuando fui a vivir al ashram de Sri Aurobindo hace cuarenta y siete años. Pocos años después, en el mismo ashram, entré en la danza, exactamente con técnicas de improvisación de Rolf Gelewski. También empecé a estudiar tai chi y técnicas de respiración. Al trabajar con estos diferentes enfoques en combinación, comencé a desarrollar mi propia comprensión y conocimientos sobre cómo explorar y expandir la conciencia utilizando el cuerpo. Cuando llegué a Auroville, continué practicando y estudiando tai chi y enseñé danza durante algunos años. En un momento determinado me formé en watsu, y esto incrementó la posibilidad de darle un cuerpo a la conciencia. Siempre había pensado que me habría sido imposible vivir sin expresarme a través de la danza, pero al sumergirme profundamente en la conciencia a través del cuerpo (ATB), he descubierto que he hallado otro tipo de danza, tal vez no haya en ella mucho movimiento exterior, pero sí hay una gran cantidad de movimiento que no solo tiene lugar dentro del cuerpo sino también dentro de todo el ser.

Joan: Mi relación con el movimiento comenzó con el judo. Fue la primera vez que entré en contacto con la sensación de que trabajar con el cuerpo era importante para mí, específicamente el sentir toda la atención en el cuerpo y a través de él. A lo largo de los años, he entrado en contacto y practicado diversas disciplinas: el método Silva de control mental, aikido, taoísmo, chi kung, la técnica Alexander y el método Feldenkrais. En el ámbito del trabajo corporal aprendí shiatsu, diversos tipos de masaje, samelin, pulsing, Strain Conterstrain y profundicé especialmente en Hanna Somatics y Living Somatics formándome como educador somático. Este amplio lienzo de experiencia me llevó a ver los hilos comunes que estas tradiciones nos ofrecen sobre las formas de estar y habitar conscientemente el cuerpo. Comencé a trabajar con personas, explorando preguntas del tipo ¿cómo se siente la atención en el cuerpo y cómo le afecta?,
¿qué es la conciencia?, ¿cómo, a través del cuerpo, podemos tener acceso a un sentido más profundo de uno mismo?

 

-¿Qué los motivó a ambos a desarrollar ATB?

 

A.: Nuestro proceso comenzó en 1992, cuando algunos maestros de Transición School, una escuela de Auroville, nos pidieron si podíamos trabajar con sus estudiantes para ayudarlos a mejorar su postura. Comenzamos a trabajar con los niños y pronto nos dimos cuenta de que antes de abordar la alineación corporal, había que ayudarlos a desarrollar algunas facultades esenciales, básicas, como la capacidad de sentir y escuchar lo que sucede en el propio cuerpo, la habilidad de sostener la atención, y las capacidades de concentración y relajación. Nuestro foco se extendió más allá de la buena postura. Comenzamos a preguntarnos cómo ayudar a los niños a volverse más conscientes de sí mismos. Cómo ayudarlos a aprender a manejar mejor sus emociones, para que pudieran desarrollar la capacidad para el autocontrol, la autorregulación, y las facultades de autodirección y responsabilidad. Básicamente, nos preguntamos cómo podríamos ayudarles a desarrollar la facultad de atención, el componente fundamental de nuestra experiencia. Cómo podríamos proporcionarles una experiencia sensorial y tangible de qué es la atención, de modo que al descubrir que la atención puede sentirse en nuestro cuerpo y puede usarse, ellos pudieran comenzar el camino del conocerse a sí mismos. Esto se convirtió en la base del trabajo en ATB.

 

-¿No es la atención la base de todas las disciplinas, de todos los enfoques del cuerpo?

 

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J.: Sí, sin embargo, la mayoría de disciplinas lo pasa por alto. Se asume que uno tiene una capacidad inherente para prestar atención y darse cuenta. El conocerse a sí mismo depende, fundamentalmente, de la capacidad de prestar atención, de la capacidad de escuchar. ¡Pero esta habilidad básica se da por sentada!, y además, normalmente, las personas no se preguntan: ¿qué es la atención? ¿cuál es la sensación de la atención?
¿qué pasa cuando se mueve la atención, que se mueve en mí? Se da por sentado que somos capaces de mantener una atención suave consciente, capaces de sentir y de escuchar. ¿Pero estamos realmente prestando atención?, ¿estamos realmente escuchando?, ¿o estamos siguiendo nuestra mente, o entreteniendo nuestras emociones, filtros de los que tal vez no seamos conscientes? Y lo más importante, ¿quién está escuchando?, ¿cuál es la fuente de atención consciente no polarizada? A menudo vamos por la vida sin una sensación clara de nosotros mismos. Cuando nos referimos a nuestro “yo”, cuando decimos “me”, a menudo no estamos seguros de a quién nos referimos.

A.: Ya que seguimos las enseñanzas de Sri Aurobindo, el objetivo final de ATB es encontrar el centro más íntimo del ser, lo que Sri Aurobindo llama el ser psíquico, y alinearse en torno a este núcleo. Nuestro ser es muy complejo y diverso. Las partes más fáciles de diferenciar y acceder en esta amalgama son la parte física, el cuerpo energético, la parte vital que contiene toda la gama de emociones, deseos y aversiones, y la mente, con todas las posibles combinaciones de estas partes. ATB ofrece una manera de conocer estas diferentes partes del ser, descubrir cómo estamos hechos y cómo funcionamos. Esto, a su vez, nos permite desarrollar el autoconocimiento, la autodirección y el autocontrol y nos proporciona una libertad que nos permite elegir qué, cómo y cuándo. ¡Por supuesto, lograr esto puede llevar toda una vida! Nuestra intención es proporcionar un espacio protegido en donde eso pueda comenzar, y ofrecer herramientas y ejercicios a través de los cuales cada persona pueda trabajar en ello, a partir de donde cada uno está en su vida y con lo que cada uno lleva en su ser.

 

-La postura del observador parece ser fundamental para la práctica de ATB.

 

A.: Sí, el observador o testigo interno es un aspecto importante del trabajo. Para explorar realmente las diferentes partes de nuestro ser, necesitamos poder observar todo lo que está aconteciendo dentro de nosotros sin identificarnos con ello, sin juzgar ni analizar. Esto ofrece una oportunidad de refinar e interiorizar los sentidos, tomar conciencia de nuestras propias percepciones y practicar el liberar sensaciones y percepciones de juicio o prejuicio. Cuando permanecemos en este “modo de observador”, desapegado, podemos notar con mayor claridad todos nuestros movimientos internos y externos, sin filtros y con el tiempo podremos desidentificar nuestro núcleo, nuestro centro más profundo, de nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, reacciones y sensaciones físicas. En última instancia, este es el objetivo de todo el trabajo en ATB.

J.: Para esto el cuerpo es una herramienta poderosa. Nos ofrece sensaciones simples y tangibles a través de las cuales podemos escuchar lo que está presente, notar cambios en nosotros debido a los cambios de sensación, y podemos más fácilmente diferenciar entre niveles y capas de percepción y experiencia. De esta manera, podemos obtener un contacto más íntimo con lo que somos y con lo que sucede a nuestro alrededor.

 

-¿Cómo desarrollasteis el repertorio de ejercicios para ATB? ¿De dónde sacasteis vuestro material?

 

A.: Tanto en Joan como en mí misma hay la influencia de todo lo que hemos aprendido y practicado. En ATB veo mi experiencia con la respiración, el watsu, la danza y el hatha yoga. En mi práctica de hatha yoga, por ejemplo, busqué conscientemente qué ofrecía cada posición, cómo esa afectaba a mi respiración, cómo me percibía en ella y en qué modo la asana me ponía en contacto con mi ser interior, mi centro. Todo este darse cuenta, esta conciencia, ha encontrado su camino en ATB. Sin embargo, aunque hayamos tomado prestadas herramientas de diversas fuentes, es el mapa preciso de la conciencia humana que Sri Aurobindo hace en “La síntesis del yoga” lo que ha proporcionado el marco para ATB. A lo largo de nuestro proceso, este texto ha sido nuestro manual.

J.: También es importante entender que las herramientas y ejercicios en sí mismos no son lo más representativo de ATB. Lo más representativo del trabajo es cómo se usan estas herramientas. En ATB, una herramienta o ejercicio específico, nunca es un fin en sí mismo. Más bien, lo usamos para volvernos conscientes del momento y de lo que acontece dentro y alrededor de nosotros. Todo está diseñado para ayudar al alumno a relajarse, a acomodarse en el momento presente, a darse cuenta de lo que está sintiendo física y emocionalmente, de lo que está pensando y percibiendo en el ahora. En última instancia, el objetivo es ayudarlo a ser consciente de ser consciente y desarrollar el autoconocimiento y la autorregulación. En este sentido, el material real de ATB es la atención y la conciencia, y la sensación de estos en el cuerpo y a través del cuerpo.

 

-¿Puedes explicar lo que quieres decir con eso?

 

J.: En ATB, nuestra primera tarea es encontrar maneras de ayudar para que las personas sientan la atención como una sensación. Hacemos esto utilizando combinaciones de ejercicios que hacen que los estudiantes usen su atención de diferentes maneras: pueden enfocarla o difundirla, moverla o compartirla. Por ejemplo, podemos pedir a las personas que trabajen en parejas, una persona con los ojos vendados, y la otra “estirándola”/guiándola hacia sí con un sonido mientras se mueven por la habitación. Un ejercicio como este produce una atención focalizada y crea una referencia sensorial de ésta. Otro juego, a través del cual las personas pueden experimentar mover la atención, tiene lugar al correr desde una pared de la sala hacia la pared opuesta unas cuantas veces. Luego, el facilitador les pide que se sienten junto a una de estas paredes, cierren los ojos y envíen ahora a la pared opuesta solo la atención, cuando lleguen allí permanecen en ella un momento y luego regresan. Mientras mueven la atención de esta manera, perciben qué hacen y qué sensación experimentan en su cuerpo. Cuando las personas pueden mover la atención conscientemente, podemos pedirles que compartan su atención con varios sentidos simultáneamente, por ejemplo, mirando un lugar en particular y escuchando un sonido lejano, al tiempo que notan su postura y se vuelven conscientes de los tres estímulos al mismo tiempo.
Mientras hacemos estos ejercicios, pedimos a las personas que se den cuenta de qué sucede en su cuerpo y noten las sensaciones que tienen, así como los cambios que van aconteciendo en estas. Les hacemos preguntas como, ¿cuál es la sensación de prestar atención?, ¿cómo sabes que estás prestando atención?, ¿qué sensaciones y percepciones tienes cuando mueves o compartes atención?, ¿te das cuenta cuando algo roba tu atención? Esto les ayuda a obtener una experiencia física tangible de cómo se siente la atención en el cuerpo y les ayuda también a construir sus propias referencias sensoriales subjetivas para los diferentes tipos de atención y para el estar presentes.
Para facilitar tal proceso se pueden utilizar muchos medios, muchas herramientas. Si estamos atentos al proceso, cuando vemos que una herramienta en particular no está funcionando, podemos regresar a la “caja de herramientas” y coger una diferente. Esto distingue a ATB de otros enfoques. Habiendo dicho eso, si que hemos establecido ejercicios básicos que utilizamos sistemáticamente porque hemos visto que son sencillos, muy claros y muy eficaces.

-¿Cómo se desarrolla este proceso cuando trabajáis con niños?

 

J.: Cuando hacemos este trabajo con niños, primero nos aseguramos de que estén interesados, de que tenemos su atención. ¡Sin esto no tenemos nada! Cautivamos su atención combinando diferentes tipos de juegos en rápida sucesión. Algunos juegos activan la atención y producen reacciones de manera rápida y automática, otros generan una calidad de atención focalizada en una sensación particular, como por ejemplo balancear un globo en la punta de un dedo. Al principio, no buscamos mantener la atención durante largos períodos de tiempo, sino lo que queremos es que haya una calidad de atención, aunque sea solo por segundos. También nos aseguramos de que haya mucha variedad dentro de una misma clase y/o entre clases, de modo que el elemento de novedad y sorpresa mantenga a los niños interesados. Por esta razón, ATB tiene un repertorio muy vasto de ejercicios y actividades. Hay ejercicios que se centran en explorar diferentes tipos de atención y concentración, otros que conducen a darse cuenta de las sensaciones que causa la respiración, el peso, el equilibrio, el tacto, el espacio interior y exterior, los sentidos y el cuerpo físico sutil.

A.: Como facilitadores, hacemos malabarismos entre la capacidad ya existente en el niño y su potencial para desarrollar esa determinada capacidad, entre seguir los intereses de los niños y expandirlos a lo largo del tiempo. Poco a poco, se invierte el equilibrio entre los ejercicios dinámicos rápidos y los ejercicios de atención centrada tranquila. A medida que los niños practican y adquieren experiencia con ATB, el período de tiempo que antes pasábamos mayormente jugando, ahora se puede dedicar a las actividades que requieren silencio y atención sostenida.

 

-Muchos niños en Auroville han estado practicando ATB durante largo tiempo.
¿Cómo se han beneficiado?, ¿cómo les ha afectado en su vida cotidiana?

 

J.: Recibimos diferentes tipos de feedback, desde nuestras propias observaciones hasta lo que los niños comparten al final de algunas clases en forma de conversación, o a través de escribir o dibujar que han sentido y que ha cambiado en ellos. Al final del año escolar, por ejemplo, preguntamos por escrito a los niños qué cosas de ATB usan en su vida diaria. Mientras que algunos niños han encontrado rápidamente su aplicación en la vida, otros no han visto ese vínculo tan claramente. A menudo, el impacto es difícil de medir ya que lo que los niños han practicado y experimentado en ATB se arraiga en ellos. Poner atención y mantener el darse cuenta de diferentes maneras, se vuelve algo natural para ellos.

A.: Al mismo tiempo, los niños notan cambios en sí mismos. Un niño, que tenía dificultades para controlar sus emociones, informó que ahora casi siempre podía abstenerse de verse envuelto en peleas con otros niños. Esto significaba que estaba comenzando a poder observar y gestionar una parte de su ser que antes estaba fuera de su control consciente. Otros han dicho que son más conscientes de sus acciones y de las consecuencias de sus acciones. Algunos niños usan este trabajo para controlar sus emociones, para protegerse o gestionar situaciones difíciles con amigos, en la escuela o en casa, o para focalizar su atención cuando se sienten dispersos o estresados.

J.: Muchos niños también usan un ejercicio de relajación llamado “mi lugar ideal” para relajarse o para conciliar el sueño. En ATB trabajamos mucho el tema “Yo y el grupo”, en el que los niños se vuelven conscientes de los demás y de sí mismos en relación con las otras personas. Con el tiempo, ellos mismos se dan cuenta de que se culpan o critican menos entre ellos, se comunican mejor y cooperan incluso con niños con los que no son amigos.

 

-ATB también se ofrece como una práctica para adultos. ¿Cómo transformaste el trabajo para adaptarlo a los adultos?

 

A.: Nuestro trabajo con adultos comenzó cuando propusimos sesiones para maestros en las escuelas donde dábamos clases. Ofrecimos a los maestros un espacio donde reunirse de manera diferente a las reuniones y discusiones habituales. Creemos que los adultos y los niños son muy similares, la diferencia es que los adultos son más grandes. Lo básico es lo básico. Todos, sin importar la edad, necesitamos trabajar para desarrollar, o desarrollar aún más, las capacidades para mantener la atención consciente, estar presentes y las habilidades para sentir y autosentirse. Entonces, aunque los adultos pueden mantener la atención por un período más prolongado y pueden viajar más profundamente dentro de sí mismos debido a su experiencia de vida, no hemos sentido la necesidad de cambiar los ejercicios por sí mismos.

J.: Por otro lado, ATB presenta algunas diferencias marcadas entre niños y adultos. Los niños tienden a ser muy maleables, mientras que los adultos tienen programas más arraigados. Además, algunos adultos parecen pensar que por el hecho de ser adultos ya están completamente formados, lo que crea una resistencia subconsciente a nuevas sensaciones y percepciones, ya que dan por sentado que pueden prestar atención y tener una sensación y percepción clara de sí mismos.

 

-Ambos habéis trabajado juntos para crear ATB durante casi 3 décadas. ¿Cómo habéis conseguido esta colaboración?

 

A.: Trabajar juntos es como danzar juntos. A veces tú lideras la danza, otras veces sigues al otro, unas veces tú inicias el movimiento y otras apoyas el movimiento del otro. Por supuesto, hay momentos en que uno puede pisar los pies de la otra persona y puede doler. ¡Pero eso también forma parte de la danza! Hemos aprendido a danzar juntos con respeto, adaptándonos y ajustándonos.

J.: Y el hecho de que la atención se centrara en el trabajo ha ayudado mucho. No llegamos a las escuelas con un producto terminado para probar si funcionaba. Al contrario, estábamos constantemente encontrando cosas, descubriendo y adaptando cosas y lentamente dándoles forma. Ha sido un proceso flexible, orgánico.

A.: Siempre pienso que ATB en realidad no nos pertenece. Somos como los buscadores de oro que de repente se encuentran con una vena. Solo estamos siguiendo la vena. Seguimos avanzando y sigue apareciendo, incesantemente.

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Stanislav Kondratiev
de Unsplash