Camina una milla en mis zapatos

El yoga y la danza, creados a partir de la inteligencia emocional del cuerpo

Samantha Cameron.
Shakti Yoga Dance

Cuando nos unimos, somos más resilientes. Cuando armonizamos, hacemos música hermosa. Cuando integramos energías, somos más poderosos. La combinación consciente de yoga, danza y la conexión con la inteligencia emocional es una síntesis que no solo mejora nuestra vida, sino que nutre el mundo, ofreciendo creatividad, empatía, conciencia del corazón y alegría. La inteligencia emocional eleva la forma en que nos movemos, y el movimiento se expande de la manera en que nos sentimos.

Las tradiciones del yoga profundizan y expanden la vida. Sus prácticas físicas y espirituales son exploraciones transformadoras del autodescubrimiento. La raíz sánscrita de la palabra yoga (yuj) significa unión o puente, que es el mismo resultado que ofrece la inteligencia emocional cuando se orquestan conscientemente las vías emocionales. La danza ofrece una integración similar, uniendo el cuerpo a emociones e ideas expresivas.
El yoga y la danza están creados a partir de la inteligencia emocional natural del cuerpo. Estas disciplinas acrecientan y enriquecen el espíritu y la poesía de la vida.

La poeta estadounidense Mary Oliver escribió “haz de ti una luz” en “La última instrucción del Buda”. La calidad de la luz crece a partir de la capacidad de adentrarse cada vez más en nuestro verdadero propósito y único genio, entrelazarse y conectarse para expresar y nutrir luego a otros.

Muchos de vosotros han experimentado las etapas de una práctica de yoga y/o de baile, pero, ¿estáis familiarizados con la inteligencia emocional? ¿Te preguntas si la tienes?, ¿la necesitas?, ¿puedes cultivarla? Dan Goleman, psicólogo que popularizó el conocimiento de la inteligencia emocional, la definió como “la gestión y la conciencia de las emociones, tanto las propias como las ajenas”. En 1995, en su libro “Inteligencia emocional: por qué puede importar más que el cociente intelectual”, se refiere a cinco componentes de conciencia energética:

1. La autoconciencia, que es la capacidad de ser consciente de los estados de ánimo y las emociones, y cómo te afectan a ti y a los demás. Los que tienen una mayor conciencia de sí mismos son seguros de sí mismos, tienen una mejor autoevaluación realista y sentido del humor.

2. La motivación, que es un deseo de alcanzar metas con pasión. Está diseñada a partir de una organización clara, con la fijación de objetivos, y a pesar de errores eventuales, se expresa de manera optimista.

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3. Las habilidades sociales, que son talentos para encontrar un terreno común, construir una conexión y una buena relación para crear relaciones significativas. Las habilidades sociales son talentos de persuasión y escucha atenta, con la facultad de hacerse cargo para crear un buen equipo.

4. La autorregulación, que es una capacidad para suspender el juicio, para ser más receptivo y menos reactivo. Esto efectivamente ayuda a manejar estados de ánimo e impulsos disruptivos. Los rasgos integrados en la autorregulación constituyen la capacidad de permanecer flexible ante los cambios. Aquellos que se autorregulan se perciben como confiables y tienen integridad.

5. La empatía, la cualidad más importante, que es la capacidad no solo de comprender, sino de sentir lo que otros están sintiendo. Esto incluye la sensibilidad cultural que apoya las habilidades para crecer y alentar al talento.

La investigación de Goleman mostró que aquellos con inteligencia emocional desarrollada generalmente superan a quienes tienen un alto coeficiente intelectual, convirtiéndose en líderes con más talento.

¿Combinar conscientemente la inteligencia emocional con el yoga o la danza puede contribuir a un mayor bienestar?, ¿el cuerpo aumenta la empatía mejor que el cerebro?, ¿cómo influye el yoga en la inteligencia emocional y viceversa?, ¿puede el movimiento, como la danza, afectar la autoconciencia, la motivación o las habilidades sociales?

Es sabido que cuando “estamos en nuestros cuerpos” somos más conscientes del mundo que nos rodea y enfrentamos la ansiedad y el miedo con mayor ecuanimidad y coraje. El cuerpo se ocupa constantemente de desarrollar los músculos para desafiar la gravedad. Cuando el aliento y el cuerpo se unen, las emociones se aquietan, brindando fortaleza para enfrentar el caos con ecuanimidad.

Cualquier práctica física que genere patrones y hábitos, ya sea yoga, danza, taichí natación o fútbol, no solo da lugar a endorfinas que elevan y aumentan la felicidad, sino que fomenta físicamente la integración y la síntesis de lo viejo con lo nuevo. El cuerpo descarta lo que ya no puede usar, porque el dolor es el gran maestro. El cerebro puede encontrar excusas. Cuando el cuerpo está incómodo, es un recurso especialmente magnífico para reprogramar hábitos anticuados. Un conducto de conciencia desarrollado entre el cuerpo, la emoción y el cerebro es una de las herramientas más poderosas para encarnar una vida intuitiva, empática y llena de opciones.

En yoga pararse en la cabeza es compatible con la capacidad de cambiar cualquier punto de vista. Esto crea un fácil acceso a la empatía. Del mismo modo, cuando los cuerpos bailan juntos están conectados no solo con el movimiento del otro, sino con una simpatía emocional de apoyo sin palabras. De esto ejemplifica el viejo dicho que dice “camina una milla en mis zapatos“.

En el yoga, practicar patrones de respiración abre los pulmones para llevar una vida más plena, así como dibujar una mayor libertad y poder en el movimiento. Los patrones de respiración, como los patrones de movimiento, son herramientas que sintetizan la conexión interna y externa que amplían el autoconocimiento y la motivación clara.

Cuando se practica yoga y danza físicamente hay una necesidad de enfocarse. Esa capacidad para todo el ser es totalmente compatible con el cuerpo y el cerebro a fin de trabajar juntos, descubriendo las polaridades internas y externas que crean equilibrio y simetría.

Con demasiada frecuencia nos contenemos porque no confiamos en nosotros mismos. Puede ser por miedo a no ser aceptados, sentirnos incompetentes, temerosos de no ser lo suficientemente inteligentes, con vergüenza por creer que habitamos un cuerpo tonto, por lo cual bailar es una pesadilla. La conexión consciente con la inteligencia emocional a través del yoga y la danza construye nuevas vías neuronales capaces de curar viejos miedos. La esencia de esta confluencia es moverse a través del rico proceso de colaboración, creciendo como un ser poderoso, reflexivo, independiente y compasivo.

La autora participará nuevamente en el Congreso Mediterráneo de Yoga,
en su séptima edición, en febrero de 2019: www.congresomeditarraneodeyoga.com
shaktidances.com



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Stanislav Kondratiev
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