Continuando el legado de Bach

Ana María Santos, treinta años al servicio del lenguaje sanador de las plantas

Silvia Velando

Especialista e investigadora durante más de treinta años de las propiedades de las esencias florales. Pionera en el empleo de plantas autóctonas de la península ibérica y creadora de sus propios elixires florales.
Ana María Santos lleva más de 30 años dedicada al estudio no solo de las enseñanzas del doctor Edward Bach sino también a la investigación de las propiedades de plantas autóctonas de la península ibérica. Es pionera y formadora de esta flora específica que dio lugar al sistema floral “Flora Ibérica” que comercializa desde su empresa, Florana.


Ana María tuvo una gran maestra, su abuela Leonor. Desde muy pequeña le adiestró en el uso y administración de diferentes plantas. “Gracias a sus enseñanzas pude aprender que lo más importante de la vida está en lo que no se ve, en lo que imaginas y crees, pues ello te abre y te lleva al encuentro de nuevas posibilidades. Esta fue la mirada que me dirigió hacia la terapia floral”, comenta.


Entre 1930 y 1935 el doctor Bach desarrolló un sistema de sanación con la energía de treinta y ocho flores. Este fue el legado que ha llegado hasta nosotros y con el que pudo demostrar que su terapia floral no era nociva ni tenía efectos secundarios.


Ana María nos acerca las enseñanzas de Bach y cómo aplicarlas en “Curso avanzado de Terapia Floral”, una guía muy útil y exhaustiva publicada por la editorial Kepler. Un completo manual para conocer e integrar las vibraciones de las flores, con herramientas prácticas, ejemplos y útiles test de autoevaluación mediante los cuales su autora nos adentra en los conocimientos y experiencias con el poder sanador de las flores.
Ante una experiencia vital se activa un pensamiento en base a sistemas de creencias e interpretación de cada ser humano. Este pensamiento genera una emoción y éste a su vez provoca una reacción en cascada en el sistema endocrino, el nervioso y neuromuscular, que modifica la estructura biofísica del cuerpo. Si esta emoción, o estado psicoemocional, es armónica genera bienestar, alegría y salud. Pero si es inarmónica genera malestar, conflicto y, a la larga, enfermedad.


“Las flores de Bach trabajan con ese estado psicoemocional de pensamiento de emoción o de conflicto, transformándolo en un sistema psicoemocional armónico. Se identifica el estado que provoca el conflicto con el elixir apropiado para aplicar. Esto es una gran toma de conciencia que ayuda a conocerse mucho más y cómo transformar los momentos faltos de armonía de la vida”, dice Ana María.


Lo maravilloso de la obra del doctor Bach es que reconectó de nuevo la naturaleza del ser humano con la naturaleza del reino vegetal, de la tierra, dando conciencia a la idea de que pensamientos y emociones crecían en el ser humano de forma simbólica como muchas plantas en el campo. A través de su conocimiento, de la lectura de la signatura (el color, forma, vida de la planta, además de sus hermosas flores) y de su intuición, descubrió las relaciones entre el estado en desequilibrio del ser humano y el efecto sanador de las flores.
Fue el inicio de una nueva visión y un nuevo lenguaje de salud y enfermedad y la forma para abordarla. Y a la vez la puerta para continuar con sus investigaciones, descubriendo el lenguaje sanador de todas las flores.


“Basándonos en el principio de que tenemos a nuestro alrededor todo lo que necesitamos, y eso se entiende leyendo el lenguaje de las plantas, cada planta que tenemos en nuestro entorno –nos cuenta Ana María–habla de cómo estamos nosotros o alguien de los que habitan en el lugar. Viene a darte la información que te hace falta para saber y compensar lo que te ocurre. Entonces, conociendo el lenguaje de las flores, podemos saber qué es lo que está sucediendo en cualquier lugar. Para simplificarlo, diremos que es un análisis neutro que nos aporta una toma de consciencia”.

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Según la terapeuta, gracias a que Bach hizo un gran trabajo para que cualquier persona pudiera utilizar sus flores, muchas veces no es necesario haber estudiado todos sus potenciales. A veces para utilizarlas solo se informan de una mínima parte y no saben hasta dónde pueden actuar. Por eso de forma equivocada se menosprecian los efectos, o lo que ocurre normalmente es que todos acuden a lo fácil, al remedio Rescate, perdiéndose toda la potencialidad de la Terapia Floral.


Su uso está extendido en diversos sectores como medicina, psicología, terapias naturales, terapias corporales, cosmética, jardinería, veterinaria, alimentación, perfumería, así como en asociaciones que trabajan con personas discapacitadas, drogodependencia, geriatría, casas de acogida, cárceles, y también, cada vez más, se emplean los elixires como toma de conciencia utilizándolas en colegios para enseñar a los niños.

Más información en florana.es



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