La Pequeña Farmacia Literaria

Elena Molini, autora de una novela donde libros e historias personales se entrecruzan para tratar terapéuticamente al alma

Alejandro Ferro

Puede ser que un día, de visita por Florencia (Italia), descubras en un barrio no muy alejado del centro, La Pequeña Farmacia Literaria. Allí estará Elena Molini, su propietaria, y… no, no lo que quizás tengas en mente con respecto a un establecimiento donde se venden medicamentos. O tal vez sí, pero con otro formato: libros.
Este lugar nació del convencimiento de que un buen libro puede curar el alma, tal y como da fe Elena, nuestra interlocutora, quien además escribió una novela con título homónimo, publicado por Editorial Maeva.
Para lograrlo, sumó su propia experiencia al aporte que ofrece la biblioterapia. Pero no digamos más nada, mejor pasa y entérate de qué va esta historia que comienza de la siguiente manera…

-Elena, ¿cómo surgió la idea de crear tu Pequeña Farmacia Literaria?

-La idea surgió de mi propia experiencia personal: trabajé durante años en una cadena de librerías y me di cuenta de que la gente casi siempre pedía consejos basados en sus propios estados emocionales. Quizás buscaban un libro para su amigo que acababa de dejarlo con su pareja, o para ellos mismos para afrontar un momento de crisis. Junto con mi hermana y otra querida amiga psicóloga, dividimos el catálogo de libros que habíamos leído por emociones y estados de ánimo. Así nació la Pequeña Farmacia Literaria.

-¿Cuál es la razón de ordenar los libros siguiendo la misma lógica del teclado Qwerty?

-Los libros en la Pequeña Farmacia Literaria no siguen la lógica de otras librerías: no tenemos la estantería de ficción, sino la de “no sé qué quiero de mi futuro”. Nos gusta que la gente se pierda y encuentre lo que necesita y no lo que busca.

-Aparecen en una lista las categorías de “cada medicamento” (libro), identificadas por colores. ¿Cuántas la integran? ¿Son las mismas de un principio o se han ido incorporando según la demanda de tus clientes?

-Hay unas 90 categorías, pero con el tiempo las estamos reduciendo porque nos hemos dado cuenta de que algunos temas tienen más demanda que otros.

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-¿Precisamente, cuál es la más demandada por tus clientes?

-Seguramente, la ansiedad, pero también la autoestima y el miedo al futuro están muy presentes. Al principio nos preguntaban sobre todo por temas de amor, pero con el tiempo la demanda ha cambiado.

Elena Molini en la entrada de su librería y portada de la edición en castellano de “La Pequeña Farmacia Literaria”.

-Cada ejemplar tiene su “indicación terapéutica, los efectos secundarios, la posología”. ¿Quién ha hecho esas prescripciones?

-Libreras y psicólogas. El nuestro es un trabajo de equipo, discutimos cada uno de los libros que se van a incluir en el catálogo y aunque al final soy yo, Elena, la que escribe físicamente el prospecto médico, el nuestro es definitivamente un trabajo de equipo.

-¿Qué se cuece en una “farmacia literaria”?

-En la Pequeña Farmacia Literaria cada día escuchamos las historias de diferentes personas, hablamos de las derrotas, pero también de las victorias. Hablamos, reímos y bromeamos, como sucede en un gran grupo de amigos.

-En tu novela parece que el universo conspirara para que los sucesos aparentemente aleatorios sean en realidad causales. ¿Fantasía, expresión de deseos o el resultado de tu experiencia vital?

-Es una mezcla perfecta de todos estos elementos. En la novela se funden la fantasía y la realidad. Es el lector quien debe decidir qué creer: dónde acaba la realidad y empieza la fantasía.

Las etiquetas orientan sobre qué tipo de “efectos terapéuticos” provoca su lectura, entre otros datos de interés.

-¿El librero es también un psicólogo en potencia?

-Por supuesto. Al igual que los camareros. Las personas que trabajan en el sector público suelen compartir su vida con desconocidos que acaban convirtiéndose en algo así como miembros de la familia.

-¿Qué sabías de la biblioterapia y qué puedes decir ahora por ti misma?

-Como librera, poco o nada sabía de esto, fueron las psicólogas quienes me explicaron cómo funciona y cómo se aplica. Ahora puedo decir que los libros no son sólo un pasatiempo, sino que pueden ser realmente útiles para empatizar con los protagonistas y, a través de sus experiencias, encontrar soluciones para nuestras vidas.

-Además de las obras clásicas, que seguramente tienes en las estanterías, ¿los libros de autoayuda qué lugar ocupan en tus preferencias?

-No tenemos muchos libros de autoayuda, solemos preferir la ficción como género, pero algunos que tratan de experiencias reales o son especialmente irónicos y divertidos llegan a nuestras estanterías.

-“Que el lector desarrolle una mayor conciencia de sí mismo”, dice uno de los personajes de tu libro. Eso se traduce en autoconocimiento, en crecimiento personal. ¿Apuestas por ello o es “un efecto colateral”?

-Depende, es un poco un arma de doble filo. Si somos conscientes de quiénes somos y de cómo afrontamos nuestros problemas, probablemente no habrá dificultades. Si, por el contrario, hay temas que preferimos no tratar, el libro puede crear algunos pequeños “efectos secundarios”.

-¿Entonces, curar el alma con libros es posible?

-Absolutamente, lo he probado en mí misma y también por los comentarios que me llegan puedo decir sin lugar a duda que funciona.

-Hablas de la vulnerabilidad. ¿En tiempos en los que la imagen lo es todo, desafortunadamente, mostrarse vulnerable tiene alguna chance?

-Creo que es crucial mostrar tu vulnerabilidad. Creo que el mundo post-Covid tiene que ser diferente. Todos tenemos debilidades, todos tenemos dificultades, nadie es inmune. Compartámoslas, comuniquémoslas. Nos sentiremos mejor en poco tiempo.

-Hay una frase que da mucho de sí: “Tarde o temprano, lo que es tuyo vuelve a ti”. ¿Es así?

-Me gusta creer que sí. Lo que nos pertenece da vueltas, pero luego vuelve.

Más info en www.piccolafarmacialetteraria.it



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Stanislav Kondratiev
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