Francesc Torralba | Kairós
El mundo político, social, económico, religioso y cultural se deshace. Todo lo que parecía sólido se desvanece. Así, cobra aún más sentido preguntarnos cómo es posible alcanzar la serenidad o la fuente interior para albergar una mínima tranquilidad anímica y sobrevivir en la era de la incertidumbre.



