Un grande de la psicoterapia

Falleció Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares

Rodrigo Salamanca

A los 93 años de edad falleció el mes pasado Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares. En el momento de su deceso se encontraba acompañado de su inseparable compañera de vida, Maria Sophie, con quien a través de cursos de formación, talleres y seminarios difundió su famosa psicoterapia en países de los cinco continentes.

Hellinger nació el 16 de diciembre de 1925 en Leimen, Alemania. Estudió Filosofía y Teología, y Pedagogía. También obtuvo un grado académico en Educación Universitaria en Sudáfrica y se formó en Dinámica de Grupos, Psicoanálisis, Terapia Primal, Psicodrama, Hipnosis, Análisis Transaccional, Gestalt, Programación Neurolingüística (PNL) y Terapia Familiar Sistémica. Finalmente integró todas estas corrientes en las Constelaciones Familiares. Los Movimientos del Alma y del Espíritu son la última y más profunda evolución de su trabajo filosófico y terapéutico.

En su juventud perteneció a una organización católica que no adhería a las ideas del nacionalsocialismo, motivo que provocó que fuera vigilado por la Gestapo. Con diecisiete años se alistó en el ejército y combatió en el frente. Después de que le hicieron prisionero de guerra fue enviado a un campo en Bélgica, circunstancia que, paradójicamente, lo liberó del nazismo. Con veinte años y a la finalización del conflicto bélico, entró en una orden religiosa católica.
Destinado en Sudáfrica, pasó dieciséis años como misionero con los zulúes. Fue director de diferentes colegios, ejerciendo tanto el sacerdocio como la enseñanza.

Al participar de un entrenamiento ecuménico interracial y de dinámica de grupos, de carácter fenomenológico, tutelado por el clero anglicano, Hellinger pudo aprender la necesidad fundamental de los seres humanos de alinearse a sí mismos con las fuerzas de la naturaleza. Y tras veinticinco años dejó el sacerdocio.

Es conocido un episodio a partir de una pregunta que le formularon en cierta ocasión: “¿Qué es más importante para ti?, ¿tus ideales o la gente? ¿Cuál sacrificarías?”. La siguiente noche estuvo sin dormir a raíz de dicha interpelación. Hellinger comentaría años después que “en un sentido, esa pregunta cambió mi vida, pues esa orientación fundamental hacia la gente ha formado todo mi trabajo desde entonces“.

Posteriormente, en Viena empezó a estudiar Psicoanálisis y durante su capacitación llegó a sus manos un libro sobre Terapia Primal, con cuya lectura descubre el trabajo terapéutico mediante el cuerpo. De tal modo que, una vez concluida la formación psicoanalítica, decidió hacer lo propio con aquella psicoterapia creada por Arthur Janov.

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Otras escuelas, como la Gestalt y el Análisis Transaccional, influyeron en su conocimiento, que sumó a lo que había conocido y experimentado con la Dinámica de Grupos y el mismo Psicoanálisis.

En el caso de la Gestalt, su formación estuvo en manos de Ruth Cohen e Hilaron Perzold, mientras que tras conocer a la rumana Fanita English en la misma época, y con Eric Berne, se interesó por el Análisis Transaccional.

Así fue que, junto con su primera esposa, Herta, integró lo que aprendió de los grupos dinámicos y el Psicoanálisis con la Gestalt, la Terapia Primal y el Análisis Transaccional. Por su trabajo con el análisis de guiones hizo un descubrimiento clave: algunos de los guiones vitales que funcionan en las personas pasan de generación en generación y se manifiestan en sistemas de relación familiar. De tal forma y en esta etapa fue dando cuenta de las dinámicas de identificación dentro del sistema familiar. El libro “Las lealtades invisibles”, de Ivan Boszormenyi Nagy, psiquiatra húngaro-estadounidense y uno de los fundadores del campo de la terapia familiar, le resultó una ayuda sustancial en su trabajo, y el equilibrio entre el dar y el tomar en las relaciones familiares también fue un hallazgo importante.

La capacitación en Terapia Sistémica Familiar, a cargo de Ruth McClendon y Leslie Kadis, le condujo por primera vez hacia las Constelaciones Familiares. El mismo Hellinger comentaría, recordando aquella circunstancia: “Yo estaba muy impresionado por su trabajo, pero no podía entenderlo. Sin embargo, decidí que quería trabajar sistémicamente. Después empecé a pensar en el trabajo que había estado haciendo y me dije ‘también es bueno, no voy a renunciar a eso antes de que realmente haya entendido la Terapia Sistémica Familiar’. Así que seguí haciendo lo que había hecho. Un año después pensé de nuevo en eso, y me sorprendí al descubrir que estaba trabajando ya de una manera sistémica”.

Otra lectura, en este caso un artículo de Jay Haley acerca de “El triángulo perverso”, le abrió los ojos acerca de la importancia de la jerarquía y el orden en las familias.

Prosiguió con la Terapia Sistémica Familiar junto Thea Schönfelder, así como con la Hipnosis Ericksoniana, de Milton Erickson, y Programación Neurolingüística (PNL). Esas dos figuras del mundo terapéutico tuvieron gran influencia en Hellinger. También Frank Farelly, creador de la Terapia Provocativa, e Jirina Precop, que desarrolló la Terapia de Contención.

Hellinger, mediante la experimentación y el ensamble de todas estas corrientes, llegó por fin a desarrollar su propia terapia familiar sistémica. Su creación, las Constelaciones Familiares, le valió el reconocimiento profesional como uno de los terapeutas más destacados de la psicoterapia.



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