Un camino de crecimiento

Alcance y proyección de las Constelaciones Familiares

Carmen Mª Martí Insa, María Nurkanovic Egea

En artículos anteriores hemos revisado la importancia que desde el punto de vista de las Constelaciones Familiares tienen nuestra madre y nuestro padre, y hemos visto cómo nuestra relación con ellos determina en gran medida otros muchos aspectos de nuestra vida.

A modo de resumen podemos decir que si soy capaz de tomar y hacer bueno lo que mis padres me den, podré tomar muchas cosas positivas que aparezcan en mi vida. Si, por el contrario, mi experiencia con ellos es negativa y rechazo a uno de ellos (o ambos) entonces tendré más dificultades en algunos aspectos de mi vida. ¿Por qué? Porque la mitad de mí es gracias a mi madre y la otra mitad gracias a mi padre. Sin su unión mi vida no hubiera sido posible, y en mí mis padres permanecen vivos. De manera que si rechazo a uno de ellos estoy rechazando la mitad de mí, con todo lo que esto implica. Lo no resuelto con mis padres es algo no resuelto en mí y me puede afectar en el día a día.

Esto en Constelaciones Familiares se ve claramente. Por ejemplo, en muchas constelaciones de conflicto con la pareja (o con anteriores parejas) vemos que en realidad es con uno de nuestros padres con quien tenemos algo que resolver, y que proyectamos ese conflicto en nuestra relación de pareja. Rechazamos a nuestra pareja, nos enfadamos y la culpabilizamos de lo que nos sucede, pero solamente yendo al origen del conflicto lo podremos resolver. Las proyecciones son inconscientes. No pretendemos realizarlas, pero a un nivel profundo hay algo no resuelto en nosotros (o en nuestro sistema familiar) que tiene sus efectos y se nos muestra a través de esos conflictos. Aquí entramos en el motivo de por qué las Constelaciones Familiares son una herramienta tan eficaz.

La información surge

Las constelaciones nos muestran los sucesos conscientes y fundamentalmente inconscientes, personales o de nuestro sistema familiar, relacionados con el conflicto o problema que queremos resolver. En ocasiones desconocemos qué dio origen al conflicto (quizá éste sucedió varias generaciones atrás y no disponemos de información suficiente), pero en una constelación la información surge y el problema se resuelve o mejora de una manera positiva para todos los implicados. Así, asuntos que hubieran llevado mucho tiempo y esfuerzo solucionar, en ocasiones se pueden resolver en una o varias constelaciones.

En el trabajo con constelaciones se pueden abordar diferentes tipos de problemas: conflictos con la pareja o anteriores parejas, enfermedades y problemas de salud, problemas económicos, laborales y evidentemente conflictos con algún miembro de nuestra familia (padres, hermanos…), accidentes, situaciones repetitivas en nuestra vida o familia, etcétera.

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El acercamiento de una persona al trabajo con constelaciones es generalmente para resolver un problema de los mencionados anteriormente, si bien las constelaciones nos ofrecen mucho más. En función de cuánto nos queramos implicar y profundizar, podemos tomar las constelaciones como un camino de crecimiento.

Así podemos soltar muchas cargas que nos oprimen y descubrir una nueva mirada. Una mirada más amplia, sin juicios, con más amor, en la que comprendemos (con la mente y con el corazón) que todos hacemos las cosas o intentamos hacerlas de la mejor manera posible, dadas las circunstancias que hemos vivido. Y cuando uno empieza a ver con esta nueva mirada, el mundo cambia. Mi mundo cambia. Ahora mi mundo es un mundo en el que tomo responsabilidad por lo que me sucede. En el que veo, incluyo y acepto todo tal y como es, y a todos tal y como son. Una mirada con la que me siento más feliz en mi vida y con una mayor sintonía con mi todo y todos los que me rodean.

Ejercicio

Un sencillo ejercicio para comenzar a aceptar la vida tal y como es y todos tal y como son, es comenzando con nuestros padres. Cerramos los ojos e imaginamos delante de nosotros a nuestros padres. Conectamos con ellos visualmente y cuando lo hemos hecho les decimos en este orden las siguientes palabras: “Gracias” (gracias por lo que me dieron, la vida y mucho más). “Por favor” (me hago pequeño delante de mis padres y tomo lo que me den, con humildad. Ellos me dan y yo tomo).”Sí” (sí a vosotros tal y como sois, sois los padres perfectos para mí, para lo que yo tengo que aprender y evolucionar).

Este tomar a mis padres tal y como son, no solamente por separado sino también en su unión, nos da mucha fuerza.

Carmen Mª Martí Insa y María Nurkanovic Egea imparten los talleres de Constelaciones Familiares en Valencia quincenalmente durante todo el año en el Instituto Valenciano de Terapias Naturales.



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