Actitud y confianza

Ejemplares fallos de un juez de menores

Emi Zanón.
Escritora y comunicadora

“Las tres cuartas partes de las miserias y malentendidos
en el mundo terminarían si las personas se pusieran en
los zapatos de su adversario y entendieran su punto de vista”. 

Gandhi

Según el psicólogo americano David G. Myers, ampliamente reconocido por sus investigaciones sobre la felicidad y por ser uno de los partidarios del movimiento psicológico positivo, la actitud es la reacción evaluativa, favorable o desfavorable hacia algo o alguien, que se manifiesta en las propias creencias, sentimientos o en la intención.

La confianza, por su parte, en sociología y psicología es la creencia en que una persona o grupo será capaz y actuará de manera adecuada en una determinada situación. O, como dice Laurence Cornu en su libro “La confianza en las relaciones pedagógicas”, una hipótesis sobre la conducta futura del otro; una especie de apuesta.

Emilio Calatayud Pérez, abogado, escritor y magistrado español, juez de menores en Granada, muy conocido por sus sentencias rehabilitadoras y ejemplares, es un paradigma a seguir por su confianza y loable y positiva actitud hacia el ser humano.

Sus sentencias están basadas en la educación y no en el castigo. Y aquí tenemos otro gran ejemplo del cambio hacia el nuevo Paradigma Holístico del que hablamos sin cesar en esta sección de Nueva Consciencia: “Trabajar a favor de lo que queremos conseguir y no ir en contra de nada ni de nadie”.

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Calatayud ha entendido perfectamente que para recuperar a un chaval que ande descarrilado la mejor manera no es meterlo en un correccional, como le sucedió a él cuando tenía trece años, sino darle las herramientas, la educación y el apoyo necesario para que por él mismo pueda salir de donde está. Este hecho otorga una gran confianza en el otro que le ayuda a crecer y a ser más consciente de sus actos y a creer más en uno mismo, como le sucede a Jean Valjean en la maravillosa novela de Victor Hugo, “Los miserables”, inspirada en Vidocq, un criminal francés que se redimió y acabó inaugurando la Policía Nacional francesa.

Entre las obras más destacadas de Emilio Calatayud figura “Mis sentencias ejemplares” (La Esfera de los Libros), que lleva nueve ediciones desde su lanzamiento en 2008. En ella podemos ver la originalidad y efectividad de sus sentencias como esta de impartir 1.000 horas de clases de informática a estudiantes a un joven que había crakeado varias empresas granadinas provocando daños por 2.000 euros; o esta de 100 horas de servicio a la comunidad patrullando junto a un policía local por haber conducido temerariamente y sin licencia; o trabajar con bomberos por quemar una papelera; trabajar en un centro de rehabilitación por haber acosado a una anciana; o una de las más recientes y sorprendentes en la que condenó a un joven a cortarle el pelo por haber robado en una peluquería. “Como no has estudiado por lo civil, vas a estudiar por lo criminal”, le espetó hace poco más de medio año el juez al chico, con quien pactó que daría por cumplida la condena una vez le cortase el pelo a modo de examen final del módulo ante su profesor. Una vez aprobado el grado, como ha sucedido, daría por cumplida su pena.

Qué gran muestra de Amor. Qué gran ejemplo a seguir en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Qué gran lección de actitud positiva y confianza en la raza humana. Qué grandes tiempos de cambio hacia una conciencia más humanitaria, más elevada. Y es que vamos siempre hacia adelante, a veces, pasito a pasito, otras a pasos de gigantes. Sólo hay que recordar aquel primer código legal de la historia: el “Código de Hammurabi”. Desde entonces, vamos teniendo leyes menos crueles y vamos poniéndonos más en los zapatos del otro, como nos indicó Gandhi.

Mi más sincera felicitación y bendiciones al juez Emilio Calatayud.

emizanonsimon.blogspot.com.es
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