Emi Zanón
Escritora y comunicadora
“La literatura es el arte de interesar a los demás en aquello que le interesa a uno”.
George Bernard Shaw
Qué certera y brillante cita del célebre dramaturgo sir George Bernard Shaw, pues verdaderamente el arte de escribir no es solo contar historias, sino lograr que el lector se apasione por lo que a ti te apasiona.
Todo autor se vuelca en las páginas en blanco de una manera más evidente o entre líneas, consciente o inconscientemente.
Al famosísimo Dan Brown, autor de grandes best-sellers como “El código Da Vinci”, le interesa la ciencia, la simbología, la religión, la historia y ello es lo que encuentras en sus ágiles y cinematográficos thrillers.
En su última novela, “El último secreto”, da un paso más y se adentra en la conciencia humana, la ciencia noética y la posibilidad de que la mente sea algo más que actividad cerebral.
La historia se mueve entre los intereses de los científicos materialistas y los científicos noéticos. Un tema de rabiosa actualidad que me encanta que se trate y lo haga un autor que vende millones de ejemplares de sus obras. Así llega a millones de lectores en los que deposita estos conocimientos y despierta, en mayor o menor medida, el interés sobre temas actuales sobre neurociencia y espiritualidad, además de IA.
Surgen preguntas como ¿la ciencia acabará explicando experiencias espirituales? o ¿la conciencia puede existir fuera del cuerpo?… Serían algunas de las que la lectura de esta novela puede despertar.
Yo, particularmente, contestaría a ellas con un rotundo “sí”, pues ciencia y espiritualidad son las dos caras de la misma moneda. La ciencia se aproxima cada vez más al espíritu. En la actualidad la ciencia está dando de manera gradual confirmación a aquello que a lo largo de la historia nos han transmitido los grandes maestros espirituales.
La palabra noética viene del griego nous, que significa mente o intelecto profundo. Históricamente aparece en la filosofía de Platón y más tarde en corrientes místicas y filosóficas que hablan de trascendentalidad.
Hoy, cuando hablan de noética o, más bien, de ciencias noéticas se están refiriendo normalmente a investigaciones sobre la conciencia humana, sobre la mente y la actividad cerebral, conexión entre la conciencia y la física cuántica.
A la vez la noética estudia los efectos neurológicos de la meditación, los estados alterados de conciencia, las experiencias cercanas a la muerte, la intuición, el efecto placebo, el mindfulness, la conexión mente-cuerpo, las percepciones extrasensoriales…
Edgar Mitchell, astronauta de la Apolo 14 y fundador del Institute of Noetic Sciencies, a raíz de su viaje al espacio en el que tuvo una experiencia profunda de “unidad” observando la Tierra, es una de las figuras más emblemáticas de la noética moderna. Junto a él, también están Dean Radin; Rupert Sheldrake, famoso por su teoría de los “campos mórficos”, según la cual existirían patrones invisibles que organizan la naturaleza y la memoria colectiva; Stanislav Grof, pionero en psicología transpersonal; Roger Penrose, premio Nobel de Física, quien junto a Stuart Hameroff propuso la teoría Orch-OR, que relaciona conciencia y procesos cuánticos en microtúbulos neuronales…
Y además los menos aceptados científicamente: Joe Dispenza, Deepak Chopra y Bruce Lipton, a quienes he leído con auténtico placer y disfrute.
Además recomiendo lean, al igual que la novela de Dan Brown “El último secreto”, por todas las preguntas filosóficas que plantea. Aquí, el misterio es más existencial y científico, lo cual refleja bastante el momento cultural actual.
Dan Brown no ha sido nunca considerado un autor literario en el sentido clásico. Su fuerza está en crear historias que atrapan y despiertan interés en temas muy interesantes. Desde aquí, mi agradecimiento a Dan Brown, por esta última novela y su loable labor en despertar conciencias.
Espero que disfrutes mucho del verano y las vacaciones.
¡Feliz julio!
emizanonsimon.blogspot.com.es
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Imagen: Allan Carvalho


