¿Masticas o engulles?

Comer adecuada y saludablemente

Los carnívoros, las aves, los reptiles y los peces poseen un cuerpo, un organismo y una dentadura capaz de engullir a sus presas sin masticar. Se lo pueden permitir. Pero ese no sucede lo mismo con los seres humanos.
Nosotros, por ejemplo, podemos desencajar la mandíbula y moverla de un lado a otro. Además, poseemos molares con las aristas redondeadas, lo que les permite deslizarse a unos sobre otros para triturar los alimentos. Hemos evolucionado para masticar, no para engullir.

No masticar bien los alimentos implica:

· No usar suficientemente la dentadura, con lo que tenderán a caerse (por muy bien que se cepillen) los dientes y las muelas con el paso del tiempo (la falta de uso de un órgano o de una parte del cuerpo conduce a su atrofia o a su pérdida).
· Que el estómago tenga que generar ácidos muy concentrados para poder disolver los trozos de comida (lo que rara vez sucede). Una condición que, de repetirse a diario, acarreará una acidificación de la sangre y otros líquidos corporales. Una anomalía que el organismo compensará echando mano de un mineral altamente alcalinizante: el calcio, mineral cuyas reservas principales se encuentran en los huesos y en los dientes. Así que con el tiempo podrán acontecer determinadas enfermedades asociadas a la pérdida de este mineral (osteoporosis, caries, etcétera).
· Que el organismo tenga que gastar mucha energía y recursos en la digestión (el proceso fisiológico que más energía requiere), por lo que ello eventualmente podría ocasionar cansancio como también agotamiento.
· No extraer los nutrientes que contienen dichos alimentos (sólo los que se encuentran disueltos en un medio acuoso pueden ser absorbidos por las paredes del intestino), lo que redundará en deficiencias o carencias nutricionales.
· Engordar (quien tenga tendencia a ello).
· No sacarle todo el jugo a la vida (alimento es todo cuanto vivimos), lo que es imprescindible para aprender, y que no se nos repitan una y otra vez determinadas vivencias (muchas veces, cuando no se mastica bien un alimento, repite).

Masticando bien los alimentos contribuiremos a:

· Fortalecer la dentadura, evitando pérdidas dentales.
· Mantener el pH ligeramente alcalino de la sangre (necesario para mantener el equilibrio químico y orgánico).
· Ahorrar energía y recursos fisiológicos.
· Mantenernos en un peso adecuado.
· Aprovechar todos los nutrientes que contienen los alimentos y asimilarlos.
· Sacarle todo el jugo a las distintas vivencias que experimentemos en el día a día, aprendiendo más y evitando, por consiguiente, que ciertas asignaturas se nos repitan una y otra vez.

Por consiguiente, conviene comer pausadamente, masticando muy bien los alimentos. Es decir, lo que llegue a nuestro estómago debería ser algo semejante a una papilla como la que toman los bebés.
Como resume perfectamente un proverbio hindú, “bebe tu comida y mastica tu bebida”.

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Stanislav Kondratiev
de Unsplash