Emi Zanón
Escritora y comunicadora
Cuando estas palabras escribo faltan unos pocos días para que realicemos un viaje a Venecia de la mano de mi/vuestra novela “Las cinco estaciones de Vivaldi”, de Editorial Sargantana, organizado por el club de lectura que se inauguró el pasado mes de agosto en Bétera con esta obra, cuya lectura nos sumergió de lleno en la esplendorosa Venecia de la primera mitad del siglo XVIII.
Este va a ser el primer viaje literario nacido de esta obra, aunque tengo que decir que ha habido varios conatos en otros clubes de lectura. Estoy tremendamente feliz por ello. ¡Qué ilusión! Gracias de corazón al joven club que ha empezado con mucha fuerza y determinación. De hecho, el viaje salió en el encuentro y días después ya estaba en marcha. Ahora, tras la emoción y el disfrute de su lectura vamos a revivir, a sentir y experimentar nuevamente la presencia de entrañables personajes que nos hicieron vibrar, entre los que se incluye la bella joya del Adriático: Venecia.
Desde hace unos años, los viajes literarios triunfan, están de moda, no solo por la influencia digital y el turismo consciente, sino también por la inspiración directa pues más de la mitad de los turistas considera la posibilidad de hacer un viaje basado en un libro, sobre todo, cuando este ha dejado una profunda huella en el lector.
Escenarios clásicos como visitar los páramos de las hermanas Brontë en Yorkshire o los festivales de Jane Austen, en Bach, o recorrer la Barcelona de “La sombra del viento”, de Carlos Ruiz Zafón, incluso hacer retiros de lectura en casas y parajes rurales con encanto, enfocados en la lectura en solitario de forma colectiva, son cada vez más visitados.
Venecia es uno de los destinos turísticos más aclamados y codiciados por todo viajero que se precie de admirar la belleza. Cada uno de sus rincones, canales, palacios, islas, la laguna… no tienen igual. Es una ciudad única. Flotante, profundamente romántica y bella.
Por suerte, se conserva muy bien y mantiene la misma estructura de canales y muchos de sus edificios históricos tal cual estaban en el siglo XVIII, el tiempo de la novela.
La Plaza de San Marcos, el Palacio Ducal, el Gran Canal y sus palacios, entre ellos el Palacio Grassi (de Anna Isabella, la protagonista) el puente de Rialto, basílica de Santa María della Salud, las columnas de San Teodoro y San Marcos, las pinturas de Tiziano y Tintoretto, las estatuas de Sansovino, Iglesia Santa María de la Pièta, las góndolas, los vaporettos y, sobre todo, la música del genial Vivaldi, nos esperan entre otras maravillas de esta histórica ciudad, junto a los personajes que aparecen en la novela, entre ellos Carlo Baldassare e Isabella Ghezzi, Ana Giraud y Vivaldi, las niñas y jóvenes de la Pièta, Vittoria…
Decía San Agustín que el mundo es un libro y aquellos que no viajan leen solo una página. Pero ocurre que no todos pueden permitirse un viaje de novela, aunque por fortuna sí lo pueden hacer con la mente y un buen libro.
Así pues, os invito a la lectura. Que no falte nunca un buen libro en vuestras manos. Y, cómo no, os recomiendo también la lectura de mi última novela “El secreto cifrado”, que os llevará entre otros destinos a escenarios históricos tan magníficos como Londres, Cambridge, la aldea de Woolsthorpe, lugar de nacimiento de Newton (protagonista de esta obra), entre otros.
¡Feliz octubre!



