Una cuestión de ánimo

El buen humor depende sobre todo de nuestros hábitos. Si conseguimos entrenar las emociones, mejoraremos el estado anímico. Es lo que propone Michel Lejoyeux, médico psiquiatra. Alimentación, actividades, meditación y técnicas naturales, validadas científicamente, para ahuyentar la depresión y mejorar la salud

Quién es

Médico, profesor asociado de Psiquiatría y jefe del Departamento de Psiquiatría y Adictología del Hospital Bichat-Claude Bernard, de París, Michel Lejoyeux es autor de varios libros, en los que trata la relación entre estados mentales, adicciones y emociones, y todos los trastornos derivados.
"Todo el año de buen humor" es el título de su obra publicada por la editorial Maeva.
Más información en @Michel-Lejoyeux

Aurelio Álvarez Cortez

-En general, Michel, ¿de qué sirve el buen humor?

-El buen humor es bueno para sentirte bien con tu cuerpo y mente y resistir las dificultades. Permite combatir las infecciones, aumenta la esperanza de vida, reduce los niveles de azúcar en sangre y con ello el riesgo de enfermar de diabetes, incluso cuando nos enfermamos incrementa las posibilidades de curarnos. El buen humor es la base del deseo, es lo que nos da ganas de levantarnos por las mañanas. Hay que contar con él para que las ideas afloren y tengamos el coraje de expresarlas, escribirlas o dibujarlas. Un cerebro de buen humor produce dopamina, serotonina y endorfinas, para movernos, sentirnos felices y disfrutar de los placeres.

-En el comienzo de tu libro citas tres secretos del estado de ánimo. Recuerda cuáles son, por favor.

-Esos “secretos” son los siguientes: primero, el estado de ánimo no es solo un tema de psicología, sino que también actúa sobre los órganos. La salud es global. Segundo, el buen humor está al alcance de todos, solo se necesitan cambios pequeños en la vida para que esto ocurra. No hay una persona deprimida a perpetuidad. Y tercero, los hábitos que te hacen feliz provienen de una nueva comprensión del cerebro. Estos “secretos” son el resultado de experimentos validados por científicos.

-Buen humor, felicidad… ¿Son sinónimos?, ¿se parecen?, ¿hay diferencias?

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-La felicidad tiene una dimensión más espiritual, más intelectual. Quienes mejor saben hablar de ella son los grandes místicos y filósofos. En la felicidad hay una mezcla de éxtasis, éxito y placer de una vida que tiene sentido. Mientras que el buen humor es la parte concerniente a las emociones de la salud. No todas las personas que tienen buen humor son plenamente felices, pero todas las personas felices están de buen humor.

-¿Por qué divides el gran tema del buen humor en las cuatro estaciones del año?

-Porque cada temporada tiene diferentes formas de acceder a él convenientemente. Las experiencias de buen humor no son las mismas. No nos vestimos ni cuidamos de la misma manera en verano que en invierno. Hay estaciones en las que sembramos, en otras recogemos el fruto del esfuerzo personal. Debemos seguir reglas que proceden del sentido común, respetando el ritmo de la naturaleza, alternando reflexiones, proyectos, actividad y descanso.

-Entonces comencemos con la primavera, que es lo que tenemos ahora en el hemisferio Norte. Aconsejas un plato rojo para cuidar la línea. ¿Qué sucede si usamos este color?

-El plato rojo envía un mensaje de moderación al cerebro. Se ha demostrado que cuando comes en platos rojos, te sientes menos tentado por los dulces o las grasas. Es un truco que han descubierto dos psicólogos, un belga y otro alemán, y un economista suizo. El rojo actúa sobre las emociones y el cerebro con un mensaje de “prohibido” instalado ya desde la infancia. Estamos programados para temerle. Señales de tráfico que nos alertan en el “stop”, banderas de la playa avisan que no se puede bañar, en el colegio una nota en rojo ya sabemos qué significaba… Incluso recelamos de las bayas de los árboles silvestres, que son rojas y venenosas. Además, el efecto de este color, según se ha comprobado, es aún más evidente en las mujeres.

-¿Qué efecto tiene el ácido fólico en nuestro cuerpo y a través de qué alimento lo obtenemos?

-El ácido fólico protege el cerebro. Un cerebro con los folatos suficientes resiste mejor el estrés y tiene las neuronas mejor irrigadas. La carencia de ácido fólico aumenta el riesgo de depresión y de otros trastornos psicológicos. Además, los folatos favorecen la presencia de un antidepresivo natural, la S-adenosil metionina o SAM, y actúan sobre una zona profunda cerebral que controla las emociones como es el hipocampo. El ácido fólico se encuentra en verduras de primavera, como los guisantes, el berro, el brócoli y los espárragos.

-¿Por qué planteas meditar con cinco sílabas?

-Prueba repetir durante unos minutos una frase agradable o, como digo en el libro, cinco sílabas sin ningún significado pero cuyo sonido te resulte atractivo. Esta repetición actúa sobre el alma y el cerebro como un metrónomo, aportándote un ritmo nuevo que te sorprenderá. Un estudio en Alemania, recientemente publicado, señala que este ejercicio realizado durante diez minutos al día permite alejar el decaimiento y aprovechar plenamente las emociones positivas. En resumen, repite cinco sílabas y estarás de buen humor.

-¿Cuál es el motivo de tu propuesta de hacer en mayo lo que queramos?

-Mayo no es solo un mes de revueltas. También es un estímulo a la libertad, al cambio. Despídete de tu máquina de culpabilizarte o de censurarte las cosas agradables. Tienes derecho a satisfacer tus deseos habituales e incluso a buscar otros nuevos. Explora para conocer lo que realmente te gusta. En este mes haz lo que más te apetezca.

-Ya que hablas de buscar nuevos deseos, explícame eso de convertirse en un “neófilo”.

-Dos psicólogos estadounidenses han demostrado los beneficios de la neofilia, o amor a lo nuevo. A voluntarios que querían conocerse mejor a sí mismos les presentaron alimentos que habitualmente consumían y también otros excepcionales, después les mostraron paisajes conocidos y otros que no solían ver. Cada vez les preguntaban si preferían las experiencias conocidas o las nuevas. Al sumar sus respuestas alcanzaron una puntuación de neofilia o neofobia. ¿Cuál fue el resultado? Pues los neófobos son más ansiosos que los neófilos, segregan más adrenalina, hormona del estrés.
Los neófilos resisten mejor los accidentes y las agresiones y sufren menos estrés postraumático, controlan mejor su peso corporal y transmiten a sus hijos la afición por las novedades. En primavera la neofilia alimentaria se puede desarrollar con más facilidad. Compra frutas o verduras que no conozcas o ve a un restaurante que ofrezca comida nueva para ti, así encontrarás una forma científicamente validada para proteger tu salud y desarrollar buen humor.

-Afirmas que los extrovertidos son los campeones del buen humor. Parece una obviedad, pero, ¿puedes explicar por qué?

-Los extrovertidos aprovechan naturalmente los momentos divertidos y placenteros. Al ver una película cómica se ríen y disfrutan más. También tienen muchos amigos, son más seductores y disfrutan de la interacción social. No necesitan promesas de felicidad eterna. Si viven un momento agradable, quizás fugazmente, ya están contentos. No temen que el placer que están sintiendo se acabe ni ven amenaza alguna en los pequeños placeres sino una promesa y el anuncio de experiencias más intensas y agradables.

-¿Cómo deberíamos organizar nuestro día en la primavera?

-Puedes escuchar un poco de Mozart cuando despiertas, yo recomiendo “Così fan tutte”, lo que hará que expreses tus emociones y seas extrovertido. Come en un plato rojo con frutas y verduras de la estación. También se ha demostrado que un café tomado en la terraza de un bar tiene un efecto estimulante, incluso afrodisíaco. Sonríe o ríe, aunque sea haciendo un pequeño esfuerzo. Y por la noche, prueba un plato nuevo, limita las copas de alcohol por sus efectos negativos en tu estado de ánimo y escucha “Strawberry swing”, de Coldplay.

-No hemos hablado en detalle sobre la risa, factor muy vinculado, obviamente, al buen humor.

-Como lo expreso en el libro, la risa es como un trueno para el cerebro porque libera los neuromediadores portadores de buen humor. Por eso propongo una forma personal de trabajar la risa. Se trata de tener a mano una pequeña libreta o cuaderno de risas para apuntar cosas divertidas. Estudios muy recientes indican que al entrenar nuestra capacidad de reír, nuestra cabeza y el cuerpo funcionan objetivamente mejor.

-Vamos al otoño. ¿Qué recomiendas para conservar el buen humor en una estación tan nostálgica?

-En otoño lo importante es mantener la actividad física que aumentará las endorfinas y el buen humor. A la mañana conviene meditar 20 minutos antes de ir a trabajar, perfumar de menta o naranja el coche –estas fragancias ayudan a soportar los atascos según una reciente investigación en Malasia–. Al mediodía, comer una buena ensalada con aceite de girasol, y por la tarde noche, apuntarse a un coro, una sesión de baile con conciencia plena, fregar los platos también con plena conciencia para relajarse y saborear un trozo de chocolate rico en magnesio.

-¿Cuál es la razón por la cual el otoño es la época de hacer cambios en la vida de una forma más tranquila y progresiva?

-Un psicólogo alemán quiso medir el cortisol, la hormona del estrés, en un grupo de personas ansiosas que querían realizar cambios en su vida, así como de los terapeutas que los ayudaban a hacerlo. Quería comparar los efectos que un cambio brusco o un cambio progresivo tenían sobre el cortisol de unos y otros. Así descubrió que había una diferencia entre los terapeutas que se mostraron menos estresados cuando propusieron un cambio gradual. Por eso propongo que si decides hacer cambios en tu vida, opta por los más tranquilos y progresivos.

-¿Qué es la resiliencia otoñal?

-Sin duda, es volverse hacia uno mismo. El sociólogo israelí Aaron Antonovsky concibió un método para reforzar la resiliencia, de modo que uno pueda gestionar mejor las preocupaciones, los accidentes y las enfermedades, hallando una coherencia en la vida que se asiente sobre tres pilares: lo que me sucede es comprensible, aunque los acontecimientos sean desagradables, no me escondo de la realidad y no busco causas irracionales; puedo enfrentarme a los retos hasta cuando una situación es difícil, tengo las cualidades suficientes para enfrentarme hasta las pruebas más duras, y lo que me sucede tiene sentido, si no lo entiendo de inmediato, tengo recursos para reflexionar.

-¿Qué música habría que escuchar para que no decaiga el buen humor en esta estación melancólica?

-Lo primero es elegir la música que te gusta. Tendrá un efecto en tu cerebro. Muchas composiciones musicales han sido probadas por su efecto estimulante. Identifico las listas de reproducción en el libro y digo incluso que puedes atreverte a escuchar de Schubert a Barbra Streisand. Y en caso de duda, Mozart sigue siendo muy efectivo.

-Hay personas que la celebración de su cumpleaños les afecta negativamente. Tú dices que nadie tiene la obligación de festejar si no hay ganas.

-Sí, porque las fiestas de cumpleaños pueden multiplicar el nivel de estrés. Además, habría que limitar la tendencia de hacer balances y a los inventarios de vida cerca de esta fecha. Tampoco podemos conceder a los cumpleaños un poder mágico: cambiar de año no modifica ni el cerebro ni las actividades o el trabajo que hagamos.

-Nombras a Émile Coué, psicólogo y farmacéutico francés, como tú. ¿Cómo influyó en tu pensamiento y en tu trabajo?

-Émile Coué fue un iniciador de la psicología. Influyó un poco en el trabajo sobre las creencias, pero no debemos detenernos allí.

-Sigamos entonces. Nos quedan el invierno y el verano. Respecto del primero, ¿qué recomiendas?

-La vitamina D es clave porque más nos ayudará a pasar el invierno. Sabemos que los huesos la necesitan y quienes carecen hoy de ella en esa estación decimos que sufren raquitismo emocional, están tristes y sin energía. Un cerebro sin vitamina en invierno se apaga y pierde una parte de su capacidad de reconocer y transmitir emociones. Para mantenernos saludables podemos comer alimentos que la poseen y también la que produce la piel por el efecto del sol y los rayos ultravioletas. El aceite de hígado de bacalao presenta una mayor concentración de vitamina D, pero también podemos encontrarla en la caballa, sardinas en aceite, huevos.

-También destacas los beneficios del té negro, “poción mágica china”, según dices.

-Los médicos chinos demostraron que los bebedores habituales de té negro se deprimen menos que los aficionados a otros tés, y que el negro es mejor que el verde ya que no se ha comprobado que este último produzca los mismos beneficios sobre las emociones.

-Por último, ¿qué propuestas nos puedes dar para el verano?

-Conserva los mejores momentos del verano a través del método ABE, Apreciación de la Belleza y la Excelencia. ¿Cómo? Fíjate en la belleza natural, artística y moral. Describe aquello de la naturaleza que te ha parecido más hermoso, algo bello hecho por el hombre, artístico o artesanal, y el gesto o comportamiento que más te ha gustado o emocionado. Además, en verano hay que moverse, pero no agotarse. A la hora de comer, mejor ensalada y té helado que hamburguesas o refrescos. Olvídate del ordenador y cúrate de la “facebookcrastinación“, la dependencia de Facebook o las demás redes sociales que posterga la vivencia del momento presente y el contacto directo en nuestras relaciones.



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Stanislav Kondratiev
de Unsplash