Campos interferentes

Odontología Neurofocal. Segunda parte

Mar Tarazona Beltrán
Odontóloga

En la actualidad no existe espacio para la erupción de las muelas del juicio (cordales) y por esta razón se suelen encontrar en mala posición, actuando como focos irritativos. Como se ha demostrado que las muelas del juicio tienen relación con casi todos los órganos del cuerpo, los cordales retenidos pueden provocar tartamudez, epilepsia, dolores articulares, de cabeza, problemas en el corazón, deficiencia de calcio y calambres musculares, entre otros problemas.

Otras piezas incluidas (dientes que se mantienen en los tejidos osteomucosos más allá del período de erupción fisiológica) pueden ocasionar un desequilibrio en la fuerza vital, ya que impiden el flujo normal de la energía a través de los meridianos. Estos forman parte de una compleja y efectiva red de comunicaciones, son como cables que no se ven pero que tienen un campo eléctrico diferente que el de las células vecinas y que permiten darle direccionalidad a los impulsos eléctricos.

También se deben analizar clínica y radiológicamente las piezas tratadas endodónticamente. Si una pieza no ocasiona bloqueo energético no es necesario extraerla, pero siempre habrá que hacerle un seguimiento clínico y radiológico continuo. Es muy importante que los tratamientos de conducto los realice un especialista para que estén lo mejor hechos posible.

Aparte de lo hablado anteriormente, pueden actuar como campos interferentes caries, mal oclusiones, restos radiculares, tratamientos en mal estado, cicatrices de extracciones o cirugías hechas en boca, tumoraciones, infecciones gingivales, problemas periodontales, etcétera.

¿Qué es lo que tenemos que hacer cuando nos encontramos ante un campo interferente?: infiltrar periódicamente terapia neural en la zona, cambiar el material existente por uno más biológico, rehacer el tratamiento si no está correcto, y eliminar quirúrgicamente el problema o la pieza.

Relaciones de los dientes con el resto del organismo

• El cuadrante 1º, superior derecho:

– Incisivo central y lateral: vejiga, riñón derecho, área urogenital.

– Canino: vesícula biliar, hígado.

– Premolares: pulmón derecho, intestino grueso.

– Molares: páncreas, estómago.

– Cordal: duodeno.

• El cuadrante 2º, superior izquierdo:

– Incisivo central y lateral: vejiga, riñón izquierdo, área urogenital.

– Canino: vesícula biliar, hígado.

– Premolares: pulmón izquierdo, intestino grueso.

– Molares: bazo, estómago.

– Cordal: duodeno, corazón.

• El cuadrante 3º, inferior izquierdo:

– Incisivo central y lateral: vejiga, recto, riñón, ano, área urogenital, canal anal.

– Canino: vesícula biliar, hígado.

– Premolares: estómago, bazo.

– Molares: pulmón izquierdo, intestino grueso.

– Cordal: corazón, íleon, región ileocecal.

• El cuadrante 4º, inferior derecho:


– Incisivo central y lateral: recto, vejiga, ano, riñón, área urogenital, canal anal.

– Canino: vesícula biliar, hígado.

– Premolares: estómago, páncreas.

– Molares: intestino grueso, pulmón derecho.

– Cordal: yeyuno, corazón.

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Stanislav Kondratiev
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