Qué hacer ante un hábito

El niño se chupa el dedo. Segunda parte

Mar Tarazona Beltrán.
Odontóloga

La aparición de problemas maxilofaciales, dentales y del lenguaje está en relación con la frecuencia, intensidad y tiempo de duración del hábito de succión digital (chuparse los dedos), sobre todo si se mantiene más allá de los 4 años.

• Las arcadas dentarias se estrechan, principalmente en el sector anterior.

• Los dientes anteriores superiores se inclinan hacia adelante.

• Presencia de espacios entre los dientes llamados diastemas.

• Mordida abierta anterior provocada por la colocación del dedo pulgar entre las dos arcadas.

• Paladar más estrecho y hundido debido a la presión del dedo.

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• Durante la deglución de la lengua se coloca hacia delante para poder sellar el espacio anterior, hábito conocido como deglución atípica.

• Los incisivos inferiores están inclinados hacia el interior.

• Incompetencia labial, no hay contacto entre los labios.

• Alteraciones en el lenguaje, todas las estructuras bucales, ya sean los labios, la lengua, el paladar blando o duro, los dientes, los alveolos, la mandíbula o la musculatura orofacial son fundamentales para la correcta pronunciación de los sonidos y cualquier alteración distorsionará la articulación de los fonemas. La “t”, “d” y “l” son los fonemas que pueden verse afectados. También puede ser posible el ceceo y el seseo.

• Deformación de los dedos, formación de callos, eccema irritativo, alopecia y uñeros.

• Mayor riesgo de alteraciones gastrointestinales, de infecciones…

Tratamiento

Corregir este hábito es una tarea que conlleva mucha paciencia y esfuerzo por parte de los padres y psicólogos. Hay que explicar a los niños con dibujos las consecuencias que acarrea chuparse el dedo, cómo se deforma la cara y la boca, cómo afecta a la hora de hablar… para que entiendan que no es bueno para ellos.

Se les aconseja que vayan a la cama con un peluche o muñeca para que lo abracen y así tengan las manos ocupadas y no las lleven a la boca.

Hay que evitar reemplazar el dedo por el chupete y no se debe cubrir los dedos con guantes o poner alguna sustancia desagradable en ellos.

Ayudar a los niños a pensar y descubrir, dependiendo de la edad, qué les puede estar afectando emocionalmente para tener que recurrir a ese hábito.

Otros métodos utilizados son el refuerzo positivo (dar pequeños premios por cada avance), refuerzo diferencial (retirada de un estímulo positivo cada vez que se chupe el dedo) o reconducción del hábito (se enseña al niño una respuesta inmediata al hábito como el cruzar los brazos, cerrar el puño y otras, así asocia otra acción a chuparse el dedo y cuando tenga ganas de hacerlo, acabará haciendo la otra respuesta y no se chupará el dedo).

Reconocer y aceptar los pensamientos, sentimientos y reacciones del niño. Hay que hacerles saber que para nosotros sus preocupaciones son primordiales.

Si con todo lo anterior no lo conseguimos, se pueden utilizar dispositivos ortodóncicos. La odontología pediátrica dispone de diversas alternativas para la corrección del hábito de succión digital. Los más utilizados son la rejilla palatina y el dispositivo “Bluegrass”. Antes de colocarlos se debe explicar al niño que no se trata de un castigo sino de un recordatorio de que no debe chuparse el dedo.

Los niños suelen abandonar el hábito en el primer mes de tratamiento, pero se recomienda que el aparato se mantenga en la boca de 3 a 6 meses para evitar la recidiva de la succión del dedo.

Generalmente se obtienen mejores resultados en los niños con dientes de leche que en los tienen dentición mixta. Esto se debe a que en los más pequeños el hábito está menos arraigado.

Es muy probable que el niño necesite llevar ortodoncia en un futuro para corregir las malposiciones dentarias.

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