Aurelio Álvarez Cortez
Tras décadas de práctica clínica y de haber atravesado sus propias crisis de dolor y desorientación, la psiquiatría tradicional ha demostrado dejar a demasiadas personas atrapadas en años de sufrimiento continuo. Ante este panorama, el lanzamiento del libro “Terapia psicodélica”, del psiquiatra Will van Derveer y del psicoterapeuta Keith Kurlander, por la Editorial Koan, propone un cambio radical de perspectiva: dejar de adormecer los síntomas superficiales para mirar de frente al trauma arraigado en nuestro sistema nervioso, transformando las viejas narrativas en una nueva identidad a través del autoconocimiento y la integración.
En la siguiente entrevista exclusiva, exploramos junto a sus autores (también cofundadores del Instituto y los Centros de Psiquiatría Integrativa) cómo conectar con esa sabiduría interna que ya habita en nosotros, el papel fundamental del entorno y la actitud mental, y de qué manera las medicinas sagradas y la psiquiatría integrativa pueden convertirse en un puente definitivo hacia una sanación profunda y duradera.

-Empezamos a perder la esperanza en la psiquiatría tradicional cuando el estudio STAR*D, a principios de la década de 2000, confirmó lo que muchos psiquiatras ya habíamos experimentado de primera mano: que los medicamentos y la terapia conversacional por sí solos dejan a demasiadas personas en años o incluso décadas de sufrimiento continuo.
-Explican que el trauma no es simplemente el evento que ocurre, sino la huella no resuelta que queda en el sistema nervioso. ¿Cómo se redescubre la propia identidad cuando toda la vida se ha construido alrededor de mecanismos de defensa?
-Una huella en el sistema nervioso puede desaparecer con el tiempo si el pie que la creó deja de pisar sobre la misma marca. Las nuevas interpretaciones de nuestra vida deben convertirse en nuevos comportamientos que, mediante la práctica, se transformen en nuevos hábitos. Los nuevos hábitos se convierten en una nueva identidad. Este esfuerzo, al que llamamos “integración”, no es fácil, pero es fundamental para lograr cambios duraderos en la identidad.
-Hacen una clara distinción entre un fármaco que adormece los síntomas y una “medicina” psicodélica. ¿En qué punto una experiencia pasa de ser un simple intento de escape a un espejo de autoconocimiento?
-Hacemos simples intentos de escape durante todo el día; es la naturaleza humana. El volverse hacia nuestro sufrimiento con curiosidad y valentía para preguntar “¿quién soy cuando dejo de huir de mí mismo?” no requiere psicodélicos, pero las experiencias psicodélicas bajo la intención explícita de autoconocimiento muy a menudo aportan información útil a la que es difícil acceder en estados ordinarios.

-Sostienen que el sufrimiento actual se alimenta de “narrativas centrales” distorsionadas por el pasado. ¿Cómo ayuda la terapia psicodélica a desmantelar esa historia rígida que nos contamos sobre quiénes somos?
-Esta es una declaración muy común entre las personas a las que guiamos en un viaje psicodélico: “Siento que estoy por encima del bosque de mi vida y puedo ver los árboles por primera vez”. La oportunidad única de dar un paso fuera de nuestra identidad durante unos momentos u horas crea una apertura que, si se integra más a fondo, puede llevar al divorcio de tales narrativas distorsionadas. Esto requiere la disciplina de integración de la que hablamos anteriormente.
-En el libro abordan el concepto del “sanador interno”. ¿Qué significa aprender a confiar en que la sabiduría para sanar ya habita dentro de nosotros, en una sociedad que constantemente nos enseña a buscar respuestas fuera?
-La presencia de una sabiduría dentro de nosotros que, sin importar cuán difícil haya sido nuestra vida, aún existe, es una revelación. Es un gran privilegio presenciar tales momentos, cuando la comunicación entre el ego o el yo local se reestablece con un sentido de sabiduría interna perdido hace mucho tiempo. Construir una vida dirigida por la sabiduría interna es un acto radical en una economía materialista que depende del consumo de bienes y servicios presentados como respuestas a nuestro dolor.
-Keith comparte que en la selva colombiana un chamán simplemente le dijo: “Estás lidiando con un trauma”. ¿Por qué nos resulta tan difícil nombrar nuestras heridas más profundas hasta que alguien nos las sostiene con compasión?
-Creo que la dificultad radica en que durante mucho tiempo los profesionales de la salud mental no han tenido una buena comprensión del trauma y simplemente lo han pasado por alto.
Sorprendentemente, muchas personas pasan años en terapia sin que nadie reconozca que el trauma puede estar en la raíz de su sufrimiento. En su lugar, nos enfocamos en síntomas como la ansiedad, la depresión o la adicción sin comprender plenamente qué los impulsa.
Cuando el trauma no se reconoce, las personas a menudo internalizan la creencia de que hay algo fundamentalmente malo en ellas. Que alguien reconozca esas heridas con compasión puede ser increíblemente poderoso porque cambia la conversación de “qué está mal en ti” a “cómo podemos sanar”.
En mi caso, fue un chamán en Colombia quien reconoció lo que estaba sucediendo y me ayudó a ver mis luchas a través de un lente completamente diferente. Ese momento de ser visto y comprendido fue un punto de inflexión en mi proceso de sanación.
-Will pasó por la dolorosa pérdida de dos pacientes por suicidio, lo que lo llevó a cuestionar toda su profesión. ¿Cómo pueden la impotencia y la culpa transformarse en un motor para el servicio y el crecimiento personal?
-Enfrentar mi propia impotencia y culpa me llevó a sentir compasión por mí mismo, lo que de inmediato se tradujo en la misión de hacer que la sanación que recibí estuviera al alcance de tantas personas como fuera posible.
Mi propio sufrimiento fue el impulso para unirme a Keith y fundar el Integrative Psychiatry Institute, el cual ha capacitado a más de 3.000 profesionales de la salud con licencia en 60 países para proporcionar terapia psicodélica. Hay muchos ejemplos de esta trayectoria del dolor al propósito.
-Muchos recurren a los psicodélicos buscando una experiencia mística o la disolución del ego. ¿Cuál es la diferencia entre un despertar espiritual integrado y un simple escape de la realidad cotidiana?
-Las personas a las que les importa el crecimiento personal a menudo recurren a los psicodélicos en busca de un “avance” o revelación, y a veces tales experiencias de cumbre sí ocurren. Sin embargo, el camino espiritual es infinito, y el deseo del ego de tener más placer y menos dolor siempre está presente.
Sería muy escéptico ante alguien que afirme estar iluminado tras una o incluso varias experiencias psicodélicas. La vida ordinaria pondrá a prueba continuamente la estabilidad de la realización espiritual de cada uno.
No son soluciones rápidas, pero pueden dar resultados más duraderos que los tratamientos convencionales.
-Advierten sobre la “emergencia espiritual” cuando las percepciones se vuelven abrumadoras. ¿Cómo mantenerse firme o “enraizado” cuando el suelo psicológico sobre el que se estaba parado parece desaparecer?
-Tales experiencias son bastante difíciles de navegar, incluso con apoyo experto. Uno podría pensar en este momento como la desaparición de la propia identidad. ¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Qué importa? Puede ser de gran ayuda conectar con otras personas que se hayan recuperado por completo de experiencias similares y que deseen apoyar a otros en tales crisis.

-Analizan la importancia del set (actitud mental) y el setting (entorno). En la vida cotidiana, ¿cómo podemos cultivar un “entorno interno” seguro para navegar nuestras emociones más difíciles?
-Nos encanta esta pregunta porque la forma en que nos presentamos en la vida ordinaria es lo que realmente importa: ¿tenemos la presencia para responder y no reaccionar? ¿Nuestras emociones nos manejan como a un títere?
Hay muchos caminos valiosos para cultivar la ecuanimidad. La práctica diaria de meditación es fundamental; es una versión interna de hacer la cama tan pronto como nos levantamos por la mañana. El compromiso con la curiosidad cuando nos caemos es clave. Al igual que la rendición de cuentas con nuestro círculo íntimo.
-Afirman que la verdadera sanación ocurre durante la fase de integración: “convirtiendo un estado transitorio en un rasgo duradero”. ¿Qué paso práctico y directo puede dar alguien hoy para que una revelación no se quede en un mero recuerdo pasajero?
-Escribe tus percepciones y tus preguntas pendientes, o si tienes inclinaciones artísticas, dibuja o crea arte que represente el regalo que recibiste en la sesión. Comprométete con nuevos comportamientos que se conviertan en nuevos hábitos. No acciones impulsivas o repentinas como dejar a tu pareja, renunciar a tu trabajo o discutir con tus padres. Comprométete a anclar ese atisbo de posibilidad que recibiste como una nueva realidad diaria.
-Al explorar el trauma intergeneracional, muestran que cargamos con el dolor de antepasados que ni siquiera conocimos. ¿Cómo rompemos esa cadena para no transmitir la herida a las futuras generaciones?
-Este es un proceso muy desafiante porque primero tenemos que reconocer que el trauma se puede transmitir de generación en generación, a menudo sin que nos demos cuenta.
A través del autodescubrimiento, la comprensión de nuestra historia familiar y la realización de nuestro propio trabajo de sanación personal, podemos comenzar a romper esos patrones.
En última instancia, sanar el trauma, de donde sea que provenga, es lo que rompe la cadena, y cualquier historia o marco de trabajo que nos ayude a realizar esa labor puede ser valioso.
-Destacan el valor de las tradiciones indígenas y sus medicinas sagradas. ¿Qué lecciones de comunidad, respeto y conexión con la naturaleza le faltan a la cultura occidental moderna?
-En la cultura occidental moderna estamos desconectados y alienados de la naturaleza, tanto interna como externamente. Alguien dijo que estar bien adaptado a una cultura enferma no es signo de buena salud.
El materialismo objetiva la naturaleza y a los demás como mercancías para el consumo. Aprendemos a consumir para llenar el vacío que sentimos por dentro. Pero el consumo nunca proporciona el alivio que promete.
Es difícil sentir la alegría de la interdependencia interconectada mientras nos sentimos vacíos y creemos que obtener “más” resolverá nuestros problemas.
Los pueblos indígenas saben que esta alienación y mercantilización es una enfermedad insostenible. Deberíamos aprender y respetar estas medicinas tradicionales sagradas y a los pueblos que las han custodiado durante milenios.

-Mencionan la “muerte del ego” como una pérdida del yo que puede ser aterradora pero liberadora. ¿Qué parte de nuestra identidad o necesidad de control debemos rendir para experimentar una verdadera paz interior?
-No terminamos la carrera del desarrollo personal para llegar a la paz interior. La paz interior es un estado relativo que podemos cultivar de manera incremental. A veces, en las sesiones psicodélicas, una pérdida temporal y repentina de identidad u orientación puede ser bastante difícil de navegar. Nuestro sentido del yo regresa.
Haber tenido una experiencia de pérdida del yo tiende a ser muy útil si deseas aprender a vivir la vida sin dejarte dominar por tu identidad.
-Ante el duelo o una pérdida devastadora, el libro muestra cómo el dolor puede convertirse en un camino hacia un amor más profundo. ¿Cómo se atraviesa el vacío sin quedar paralizado por él?
-Quedarse atascado en algún punto del tránsito emocional es una parte normal del viaje; sin embargo, intentar superar la sensación de parálisis por el duelo u otras emociones intensas no es un esfuerzo individual, en nuestra opinión.
Las relaciones con personas en las que confías, ya sea con formación clínica o espiritual, para que te ayuden, son clave en estas circunstancias.
-¿Por qué la verdadera transformación espiritual requiere que también cuidemos nuestro cuerpo físico y nuestros hábitos diarios?
-En el crecimiento espiritual, ninguna parte de nosotros puede quedarse atrás. Debemos incluir todas nuestras partes, especialmente las repudiadas.
La desatención o el maltrato del cuerpo físico a través de malos hábitos se puede considerar como un objetivo para profundizar en la autocompasión, el amor y, a menudo, la disciplina.
Quizá tengamos que ser honestos con nosotros mismos y admitir que somos adictos a los alimentos ultraprocesados, a las redes sociales o a acostarnos demasiado tarde.
La transformación espiritual implica mirar en los rincones oscuros de nuestra mente, donde el trauma impulsa comportamientos no saludables habituales.
-Para alguien que se siente roto o a quien los tratamientos convencionales han dado por perdido, ¿cuál es la verdad más fundamental sobre su propia totalidad que este libro busca recordarle?
-Queremos que las personas sepan que, sin importar qué tan rotas se sientan, existen formas de encontrar un alivio duradero. Hemos visto que la terapia psicodélica puede desempeñar un papel poderoso para lograr la recuperación. No es para todo el mundo, pero para la persona adecuada puede ser transformadora.
Foto de portada: Gabriela Palai




